Micro pesadillas lúcidas

viernes, 19 de enero de 2018

Inagotables

Me encontraba con cuatro individuos corriendo incansablemente. No recuerdo sus caras, ni su sexualidad, tampoco estoy segura de que hayan sido humanos como yo. Recorrimos montañas, ríos, cruzamos mares, vivimos estaciones; incluso viajamos a través del tiempo, aunque eso estaba en mis manos. Siempre corrimos en el mismo orden: Dos adelante, yo de tercera y detrás de mí, el más gracioso. Recuerdo que cuando cruzamos una montaña de nieve, todos nos hallamos envueltos en una burbuja de hielo, entonces el sujeto cuatro empezó a derretir su burbuja con su aliento de manera jocosa; solamente nos deteníamos para ver sus payasadas o con mi fin de cruzarnos en el tiempo. 
En otro momento que atravesábamos una pendiente en el desierto, de nuevo el personaje detrás mío nos hizo frenar. Esta vez no era tan divertido, puesto que su piel parecía derretirse. Su tez lucía tan delgada como un globo que ha intentado perdurar inflado varios días. Llamó mucho mi atención y ahí pude detallarlo un poco. Parecía una combinación entre mapache y comadreja, con partes de pelo casi humano. Estaba cansado y fastidiado con su piel, así que agarró su rostro y se lo arranco, dejando ver sus músculos ensangrentados. No pude soportarlo, por lo que los transporte a un huerto encercado como un parpadeo. —No sé porqué nos has vuelto a traer aquí -Dijo el ser siguiente a mí- con sus manos puestas sobre las rodillas intentando descansar. —Al menos hay caballos -respondió el número uno. 

Este lugar tenía al menos 40 caballos, no obstante estaban al otro lado de la malla que aislaba la plantación. Sentí unas ganas tremendas de vomitar, me apreté el estómago tratando de impedirlo, mientras que algo bastante sólido empezaba a salir de mi boca, era sangriento del mismo modo que había visto al mapache-comadreja, hasta que finalmente logré expulsar una cabeza con cara de horror y un corte en el cuello de forma diagonal pero sin ser hueco, su parte trasera se hallaba de color negro. Desperté con un: ¡Buenos días!

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