Micro pesadillas lúcidas

martes, 26 de septiembre de 2017

Tres cuartos

Subiendo las escaleras con afán sé que cuento con poco tiempo, pero tal vez sea lo suficiente. A él lo encuentro en la habitación, siendo fácil cortar su cuello, solo me preocupa un poco el riachuelo de sangre, pero necesito actuar rápido, busco en el resto de lugares de la casa pero no está el siguiente, así que vuelvo a bajar las escaleras; lo puedo escuchar en la habitación del fondo antes de entrar, así que preparo mi entrada, me tomo un par de segundos al borde de la puerta y me abalanzo con firmeza, lo más cercano que encuentro son sus costillas, pero el cuchillo entra de lado —así que no es fácil penetrar la carne, mi acto seguido es intentarlo de nuevo con más fuerza, esta vez lo logro y puedo sentirlo como en carne propia —para mí resultó gracioso. Solo me falta una víctima que sorprendo viendo lo que había sucedido, solo necesitamos cruzar nuestras miradas para entendernos, entonces coge unas bolsas negras de plástico para recoger los restos de los demás, actúa rápido, aún sabiendo que podría ser el siguiente. Increíblemente arroja los cuerpos por la ventana, hacia un camión que recoge escombros en la casa del lado, al cabo de un rato todo parecía volver a la normalidad, pero me mataba la cabeza pensar cómo iba a argumentar las desapariciones de aquellos sujetos, incluso cuando desperté.

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