Micro pesadillas lúcidas

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Sonido del teléfono

Sonó el teléfono de manera lejana, abrí los ojos y vi unas marcas en mi piel hechas con sangre. Los símbolos eran familiares pero no los recuerdo con exactitud, a penas un vago recuerdo de una cruz en medio de un círculo.
Al mirar a la puerta, vi a una mujer vestida de rojo junto a un niño con camisa azul. Ninguno de ellos tenía rostro, solo una piel lisa, rosada sin ojos, nariz ni boca; entonces me di cuenta que seguía dormida. El teléfono sonó de nuevo y me levanté con ligereza, pero al mirar al espejo no me encontré, miré a la cama y ahí estaba con mis marcas de sangre, abrí los ojos y la cruz del círculo giraba ante mis ojos con sonidos guturales.
El teléfono sonó más cerca, mi deseo era contestar como símbolo de encontrarme en la realidad. Por fin logré despertar de verdad. Lo primero que hice fue observar mis brazos, estaban descubiertos de la misma manera que los vi antes, pero sin marcas. Intenté levantarme pero me caí de la cama porque todo mi cuerpo se encontraba dormido, empecé a arrastrarme por el piso tratando de acercarme al teléfono, la mujer y el niño ya no estaban en la entrada de la habitación. Sintiendo el hormigueo del cuerpo y en medio de la confusión me pregunté: ¿Realmente es necesario contestar el teléfono? La melodía Spring de Vivaldi como tono de llamada al fin dejó de sonar.

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